viernes, 13 de diciembre de 2013

10 DE ENERO DE 1985: TOMA DE POSESIÓN DE DANIEL ORTEGA (PRIMER MANDATO)



Daniel Ortega inició su primer mandato en Nicaragua el 10 de enero de 1985, luego de ganar las elecciones en noviembre del año anterior, con el 63% de los votos.
Su programa de gobierno, el “Programa Sandinista”, de carácter progresista, estaba inspirado en el socialismo cubano con influencia de la socialdemocracia europea.
Ortega inició diferentes reformas en Nicaragua con la colaboración de los países del llamado bloque comunista.
El gobierno estadounidense, desde 1979, había iniciado una campaña contra el Frente Sandinista de Liberación Nacional, financiando y armando grupos opositores.
El apoyo de Estados Unidos continuó, incluso durante el período electoral de 1990.
La intervención estadounidense generó una guerra civil que acarreó una grave crisis económica y política, lo que terminó con el llamado de Ortega a elecciones generales en 1990, en las que fue derrotado por la candidata Violeta Barrios de Chamorro de la Unión Nacional Opositora (UNO).

14 DE ENERO DE 2006: CREACIÓN DE LA MISION NEGRA HIPOLITA



 Fue creada el 14 de enero de 2006 con el objetivo de rescatar, reivindicar y garantizar los derechos de las personas en situación de calle y de la población que vive en pobreza extrema.

Está dirigida a combatir la marginalidad, así como también a ayudar a todos los niños y niñas de la calle que sufren el embate de la pobreza.

La Misión Negra Hipólita tiene como objeto coordinar y promover todo lo relativo a la atención integral de niños, niñas, adolescentes y adultos en situación de calle, adolescentes y embarazadas, personas con discapacidad y adultos mayores en situación de pobreza extrema.

El funcionamiento de esta Misión es garantizado por los Comités de Protección Social, organizaciones comunitarias que diagnostican la situación social en su ámbito territorial.

15 DE ENERO DE 1932: DÍA DEL MAESTRO

El 15 de enero de 1932, en plena dictadura gomecista, un grupo de educadores conformaron una asociación para defender los derechos laborales de los maestros y mejorar la educación en Venezuela.

Trece años después (1945), el presidente Medina Angarita, como homenaje a los docentes venezolanos, decretó esta fecha como el Día del Maestro.

Los maestros han jugado un importante papel en la historia de Venezuela, desde Andrés Bello y Simón Rodríguez hasta Luis Beltrán Prieto Figueroa, en la lucha por la Independencia y en el proceso de formación de la democracia.
Durante el mandato de Pérez Jiménez, en 1952, la celebración del Día del Maestro fue cambiada al 29 de noviembre, natalicio de Andrés Bello.

A partir de 1959 se vuelve a la fecha fijada por Medina, la del 15 de enero.

15 DE ENERO DE 1919: ASESINATO DE ROSA LUXEMBURGO



Revolucionaria y teórica del socialismo alemán, de origen judío polaco, nació el 5 de marzo de 1870 en Zamosc, Polonia, y murió asesinada en Berlín, Alemania, el 15 de enero de 1919, a los 49 años de edad.

Su militancia socialista le obligó a exiliarse desde los 18 años en Suiza, donde terminó sus estudios de Derecho, trabó contacto con revolucionarios exiliados y se unió a la dirección del joven Partido Socialdemócrata Polaco.

Contraria a todo nacionalismo, en 1898 se trasladó a Alemania para unirse al poderoso Partido Socialdemócrata (SPD) de aquel país.

Asociada con Karl Kautsky, defendió la “ortodoxia” marxista frente al “revisionismo” de Bernstein e hizo aportaciones teóricas originales en torno al imperialismo y al derrumbe del capitalismo, que creía inevitable (La acumulación del capital, 1913).

Fue reconocida como la líder principal del ala izquierda del SPD.

Junto con Karl Liebknecht [líbnejt] encabezó las protestas de los socialistas de izquierda contra la Primera Guerra Mundial (1914-18) y contra la renuncia del SPD al internacionalismo pacifista; fue detenida por ello en 1915, pero continuó escribiendo.

Puso las bases teóricas para la escisión de la Liga de los Espartaquistas (1918), transformada un año más tarde en Partido Comunista Alemán (KPD).
En libertad desde la revolución de 1918 que hizo abdicar al emperador Guillermo II, lanzó junto con Liebknecht la Revolución espartaquista de 1919.

Murió a manos de los militares encargados de su represión.

15 DE ENERO DE 1919: ASESINATO DE KARL LIEBKNECHT



Liebknecht nació en Leipzig (Alemania), el 13 de agosto de 1871.

El 15 de enero de 1919 fue asesinado por las fuerzas policiales que reprimieron a cientos de trabajadores. Tenía 48 años de edad.

Político socialista. Cursó estudios de derecho y participó en el movimiento socialista desde su juventud.  

Fue condenado a dieciocho meses de prisión por sus escritos en contra del militarismo alemán en 1907.

En 1912, se opuso a la intervención de Alemania en la I Guerra Mundial. Karl Liebknecht ignoró la disciplina del partido para votar de acuerdo con su conciencia.

Lideró la insurrección espartaquista (del seudónimo Espartaco) contra el gobierno de Friedrich Ebert como miembro del Comité Militar Revolucionario. Las fuerzas policiales sofocaron esta revuelta tras varios días de lucha, matando al líder Liebknecht.

15 DE ENERO DE 1929: NACIMIENTO DE MARTIN LUTHER KING






Martín Luther King nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos.

Ingresó en el Morehouse College a los 15 años y fue ordenado ministro baptista a los 17.

Estudió teología en la Universidad de Boston.

Fue activista del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos para los afroamericanos.

En 1954 aceptó el nombramiento de pastor en la Iglesia baptista de la avenida Dexter, en Montgomery (Alabama).

Organizó y llevó a cabo marchas por el derecho al voto, la no discriminación, y otros derechos civiles básicos.

En 1955 dirigió el boicot contra una compañía de transportes públicos en Montgomery, en respuesta a la política de segregación racial del sistema de transporte público. La protesta que duró 381 días. King fue arrestado y encarcelado. 

El 28 de agosto de 1963, liderizó la célebre marcha a Washington donde pronunció su famoso discurso “I have a dream” (“Tengo un sueño”).

Logró la inclusión en el censo de los votantes negros, acabó con la segregación y consiguió mejores escuelas y viviendas dignas para los negros en los estados del sur.


Asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense, primero a través de la Southern Christian Leadership Conference (“Conferencia de Liderazgo de Cristianos del Sur”) y más tarde del Congress of Racial Equality (“Congreso de Igualdad Racial”).

En 1964 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

El 4 de abril de 1968, Martín Luther King fue asesinado en Memphis (Tennessee).

James Earl Ray, fue declarado culpable de la muerte de King en marzo de 1969 y recibió una sentencia de 99 años de cárcel. Se desconocen los autores intelectuales del crimen, pero se sospecha que la orden vino del Departamento de Estado


YO TENGO UN SUEÑO
Martin Luther King

Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.
Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.
Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.
Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".
Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.
Sofocante verano del descontento
También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.
Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.
No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.
Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.
Pruebas y tribulaciones
Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Missisipi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.
No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.
Vuelvan a Missisipi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.
No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.
El sueño
Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.
Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.
Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Missisipi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.
Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.
¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.
¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.
Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.
Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.
Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pensilvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Misisipi, desde cada ladera, ¡dejen resonar la libertad!
Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo "espiritual" negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"